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BALCONES ABIERTOS

Empezando a escribir

Empezando a escribir


Al revolver los materiales que podría utilizar para el blog: cuentos, reflexiones, enlaces interesantes… se me han agitado también los recuerdos. Como cuando uno decide ordenar los cajones y empiezan a salir papelitos de hace cinco años que una vez se guardaron, sin saber realmente por qué ni para qué.

Esos trocitos te transportan mágicamente al momento en el que se escribieron, se recortaron o simplemente se archivaron, por llamarlo de alguna manera.  Uno descumple años inmediatamente y el cajón se queda sin vaciar. Qué cosa.

En fin…en el 2004, cuando se abrió este blog, estábamos la mayoría de los docentes poniéndonos las pilas con las TICs. Después hemos podido comprobar que tampoco hacía falta tanto, pero bueno…a muchos nos sirvió para aprender a hacer webquest, cazas del tesoro, blogs y manejar recursos novedosos para el aula.

Gabriel se empeñó en que yo escribiese las cosas que me pasaban. Pero yo, con diez años menos, diez kilos menos y recién aprobadas las oposiciones… tenía todavía muchos bares que cerrar. Así que al ver que esto requería quedarse sentada un rato, desistí rápidamente.
Sin embargo, han aparecido por aquí los textos de aquella época, lo que
preparábamos en los cursos que impartía Gabriel en el CEP, a los que yo asistía como alumna aventajada por tener al profe en casa. Y Carlos Portillo se me ha aparecido entre mis apuntes. Sin medium ni nada.
Hacíamos juntos los cursos en aquella época, pero él tuvo mucha más paciencia y dedicación que yo y no veas cómo le cundió el aprendizaje. También hay que decir que él ya tenía los diez años y los diez quilos de más que yo tengo ahora, que eso hace mucho, sobre todo a la hora de quedarse quieto.

Han aparecido su blog, sus dibujos, su gaditanismo y su pendiente anacrónico.
También han aparecido otras cosas que vinieron luego, pero me quedo con lo de antes.

Ahora mi casa es mi biblioteca, mi punto de encuentro, mi feria y mi bar. He pasado de ser un culo inquieto, a ser una mente inquieta, por ser lo único que puedo mover en esta etapa dedicada a realizar las labores domésticas y a enjugar las lágrimas y los mocos de mi niño. Mi banda sonora es una vocecilla que cada cinco minutos me increpa: “mamá, que teno moco”. Así, con este soniquete de fondo, es fácil quedarse en casa, con el pañuelito en una mano y el teclado en la otra. Por otra parte, después del parto, una no teme hacer el ridículo y se envalentona antes sin vergüenza ninguna: ¿qué hay que hacer? ¿escribir? ¿cantar? ¿montarse en un tablao con la chirigota? Eso está hecho, pero ya.

Os dejo aquí algo de lo que ha salido entre los escombros. Gracias Gabriel, por enseñarme tantas cosas, gracias Carlos, porque eres un ejemplo para mí, gracias Alejandro Luque, por ser todo un animador.

Sobre la blog grupal de didáctica de la Filosofía.

Mi webquests sobre luthiers y sobre el mundo de la radio.

Romancero “Madre no hay más que una” de mi amiga Ana López, para que me entendáis.

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