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BALCONES ABIERTOS

Por el día de la mujer

Por el día de la mujer

El encantador. Nabokov
y la felicidad

Lila Azam Zanganeh

Como hoy es el día de la mujer trabajadora, voy a escribir
una pequeña reseña sobre un libro que acabo de leer. Es un libro finito, fácil
de leer, que intenta tratar el tema de la felicidad en las distintas obras de
Nabokov. A simple vista parece un libro divertido, el índice y la descripción
entre paréntesis que hace de cada capítulo resultan muy sugerentes. Por otra
parte, la foto de la autora… no sé qué decir, la muchacha es guapísima, parece una modelo. Tras ese vistazo inicial, miro la contraportada y también es resultona: que si Vladimir Nabokov puede ser el escritor de la felicidad, que si un viaje en el tiempo,  el amor en todas sus manifestaciones… sólo un detalle me echa un poquito para atrás: que Vladimir Nabokov cazaba mariposas. Este dato aparece ya en la contraportada y yo creo que es el más significativo de todo el libro.

La verdad es que, teniendo en cuenta lo desagradable de este entretenimiento, se tenía merecido el resbalón y el consecuente porrazo que se atribuyó Nabokov rondando ya los setenta años. Tarde le pasó.

Porque es cierto que cada uno se divierte a su manera: unos bebiendo, otros bailando, otros yéndose de romería… incluso leyendo se divierten algunos. ¿Pero, cazando mariposas?

La autora no especifica si luego Nabokov las pinchaba y las ponía en una urnita de cristal, o en un cuadro con el que adornaba el salón de su casa y así conservar intacta la belleza de las alas, los colores…todo lo que significa una mariposa. Pero si es así, ahora me explico yo muchas cuestiones sobre Lolita.

Estoy escribiendo este texto sentada en un banquito celeste del centro comercial. Mi hijo se lanza en plancha sobre la piscina de bolas, como si se dedicase a cazar una de las mariposas de Nabokov. En cualquier momento de estos se me fractura, igual que esas señoras mayores que un buen día deciden abrirse de piernas en su cocina. Y digo yo que los maridos de estas señoras pensarán: “¿a estas alturas, a tus setenta y ocho años y dos días se te ocurre abrirte de piernas, miarma?” Y luego vendrán los comentarios: “que si se le rompió la cadera y por eso se cayó” o “si es que se cayó y por eso se rompió la cadera”. Vete tú a saber.

En fin, a lo que iba. Una caída de estas dimensiones me imagino yo que sería la que Nabokov tuvo correteando tras una mariposa. Sólo se me ocurre una opción, igual que para Lolitagenio y figura hasta la sepultura. No quiero ni pensar lo que pasaría la pluriempleada de Vera (su mujer) en aquella época. Porque ver que tu marido se entretiene cazando mariposas… tiene tela, pero encima leerle Lolita…

Como es el 8 de marzo, no puedo pasar de largo sin nombrarla y solidarizarme con esa esposa, amante, acompañante, lectora, ayudante, mecanógrafa, agente, chófer, guardaespaldas, pareja de ajedrez, banquero privado, genio práctico, etc. (pág. 59). A pesar de todo, para los Nabokov, el matrimonio era “un refugio hermético suspendido sobre el abismo de la eternidad. Un estrecho grupo de dos”. Nabkov le dedicaba a Vera la mayoría de sus obras y seguro que yo, desde mi mente pueblerina, me imagino una reacción tan tradicional en ella que no tiene nada que ver con lo que fuera la realidad.

Resumiendo: el libro no me ha parecido muy interesante. Me ha parecido raro. Un libro que promete narrar los episodios de felicidad a través de las diferentes obras del autor, pero que tras leerlo…tampoco ha quedado nada claro.

Pasa de puntillas por la vida y obra de Nabokov, aclara anécdotas y despierta el interés por sus obras haciendo conexiones con su vida real y comentando cuestiones intrigantes. Pero yo, personalmente, tras leer la solapa de autor, la contraportada y el índice…esperaba algo más. A ver si el próximo que lea os lo puedo recomendar mejor. Feliz día de la mujer para todas. Tenemos que seguir volando para que no nos atrapen, así que mucha fuerza para vuestras alas. Que paséis un buen día.
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3 comentarios

Entomólogo cabreado -

Señorita (o señora). Usted no tiene ni idea del excelso arte de cazar mariposas (la lepidoteritia, del griego theron, cazar y lepidóptero, el orden al que pertenecen las mariposas), no lo comprende, lo desdeña con una gratuita reflexión psicoanaliticoide. Lo que usted hace, señorita (porque seguro que usted es una de esas solteronas que hacen crucigramas o facebukea todo el rato), es lo que el gran Freud (se dice froid, por si su incultura es tan enorme) como "psicoanálisis salvaje". El hecho de que alguien no formado prácticamente en este enfoqeu (es decir, un lego) efectúe un análisis (en su caso de tipo jungiano o frommiano) con un paciente. ¿Quién se ha creído usted que es para elevar una mera anécdota en categoría existencial? Me parece que usted juzga un libro por la contraportada (como demuestra el hecho de que sólo nos dice de la auotra del libro que es tan guapa como una modelo... Yo, siguiendo su método, podría inferir, a bote pronto, que usted es más fea que picio, que tiene más arrobas que un león marino -en ese caso, sólo me ha hecho falta leer también alguna que otra entrada de la blog- y que en el fondo lo que usted desea a toda costa es ser querida, deseada, admirada, bendecid y adorada como un diosa pagana. Señora, búsquese un amante ya y déjese de ser peri-crítica (un crítico que no analiza el contenido de los libros que critica, sino sólo su superficie, lo que le rodea, la hoja del rábano, etc). Un poco más de rigor. Esto es lo que pasa cuando cualquiera puede escribir un blog sin tener licencia, ni carné de escritor ni ná de ná. En mis tiempos, esto no pasaba. Señorita, para su información: el arte de cazar mariposas ha sido el que ha permitido a la civilización europea clasificar los más de 100.000 especies qeu forman los lepidópteros y ha sido practicado por insignes personajes (y por muchos otros escritores), como Winston Churchill (le recuerdo que fue premio Nobel de literatura), Charles Darwin (cómo no), Gustave Flaubert e incluso James Joyce (probablemente el mejor escritor del siglo XX). Así que antes de escribir, por favor piense en lo que dice, y en las consecuencias de sus actos. Como secretario de de la Asociación Extremeña de Lepidopterófilos y practicante durante más de 30 años de este bello pasatiempo, le tengo que pedir que rectifique sus duros juicios o que al menos matice sus palabras iniciales. Si no, podríamos plantearnos incluso ejercer acciones legales contra usted por difamación o injurias, según el artículo 345 y 347 del Código Penal vigente (he consultado con un amigo abogado y me ha dicho que se podría ganar un pleito y obligarla a retirar su blog del ciberfirmamento). Eso es todo.

Almudena -

Bueno, supongo que no me he explicado bien. Yo solo equiparaba el hecho de correr tras mariposas con el tema de enamorarse de Lolita. En ningún momento he hablado de pederastia. Conocía Habla memoria, pero de hace mucho tiempo y había olvidado el entretenimiento de Nabokov por completo.Estoy de acuerdo con lo anacrónico del análisis del hobby, pero sigo viendo relación entre todo lo que conlleva intentar atrapar una mariposa, aunque solo sea simbólicamente hablando, correr tras la belleza, la libertad, lo efímero,la felicidad...en el simbolismo cristiano significaba la brevedad de la vida y en la Antigüedad era el alma que no se destruía tras la muerte. En el fondo, todos corremos tras las mariposas. Y Lolita, en este caso es una de ellas. Pero lo de atraparlas...lo siento mucho, pero es que no me entra en la cabeza. Las prefiero en libertad. Un saludo, Francisco.

Francisco Miguel -

No sé si he entendido bien tu reseña. Tienes mucho arte en retratar como abordas las cosas, como las vives.
En cuanto al contenido me parece más extraño, tal vez es que no estoy de acuerdo, o simplemente que Nabokov ha sido para mi un autor sagrado. Ya hace bastate más de veinte años que leí su Lolita sin saber siquiera la importancia literaria y la repercusión de ese libro. Desde las primeras líneas me fascinó. Es un libro que hablá de atrapar la felicidad, de la obsesión, de la culpa, del destino...está escrito sublimemente. No fueron pocos los problemas que Nabokov tuvo al querer editarlo, pero el tiempo le ha dado la razón, lo ha puesto en su sitio. Hablamos de una obra maestra. Por supuesto que entender Lolita como un tratado apologético de la pederastía sería no entender nada.
En cuanto a lo de las mariposas, no sé qué decir. Era una afición de mayor calado en su época, y hay que sumarle la procedencia aristocrática de Nabokov. No podemos contemplar esto con las miras conservacionistas o ecologistas de ahora. Hemigway se ponía ciego de matar elefantes, leones y todo lo que se movía, igual algún Watusi, a saber. Hoy eso sería injustificable, entonces era otra cosa.
Para entender la mentalidad y la felicidad como lo hacía Nabokov hay que leer un precioso libro suyo, que no es ni finito ni fácil (tampoco difícil), que se llama: Habla memoria.
Un saludo.
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