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BALCONES ABIERTOS

Coordenadas para tu cocina

Coordenadas para tu cocina

Lo primero que hago al recibir el cd es leer el librito que trae dentro, no sé por
qué, siempre hago lo mismo. Antes de escucharlo, lo leo.

Leo el inicio, la búsqueda de las Coordenadasde un punto de encuentro contigo, conmigo, con el público…y agradan esas ganas de que todos nos tropecemos, de conectar con el que está al otro lado de los bafles, quién sabe si por casualidad o no.

Leo el trabalenguas de La duda, ese Agua de mayo que parece estar a punto de interpretarse por alguna folclórica: “Antonio Vargas Heredia, flor de la raza cal锅 El tango arrabalero por bossa nova de la Media naranja, con esos vos pibes salpicándolo todo, terminando con ese homenaje tan sincero a Vinicius de Moraes y Tom Jobim.  El eufemismo del Estoy que amo, muy agudo, por cierto.  Me detengo en algunos versos: mi camisa de fuerza es solo amarla con locura de Delirio; Vuelvo a caer en la trampa febril de tu piel de Todo por hacer… La nostalgia se hace presente en El viaje a ninguna parte, en la que el músico echa de menos la época en la que lo hacían todo “por amor al arte”. Termina el poemario con una despedida: cuando cierres por última vez la puerta, no mires atrás, citando a Artaud en una onírica coda final:
 Je me refuse à faire de difference entre aucune des minutes de moi-même… Je ne reconnais pas dans l’esprit de plan.

La verdad es que, con esta mezcla, no sé lo que me voy a encontrar cuando lo escuche. Hace tiempo tuve contacto con la nueva trova gaditana, cuando estudiaba en la Facultad. A Juan Luis Pineda no lo conocí en aquella época, pero sí que lo escuché posteriormente y me pareció que estaba más o menos en la misma línea: estos tíos son todos unos tristes. Silvio Rodríguez aparece fantasmagóricamente por más de una esquina, sin embargo, también aparecen, tal como explica Isaac Rosa en el prólogo, canciones irresistiblemente contagiosas, como la de Estoy que amo, cantables y sí, bailables también, aunque cueste creerlo. La mejor prueba de esto último es que me he llevado el disco a la cocina. Últimamente necesito mucho ánimo para remangarme y comenzar manos a la obra con los peroles y las sartenes, así que aprovecho los destellos de felicidad de estos temas para coger el estropajo de aluminio y darle fuerte a todo. No os podéis ni imaginar la coordinación que estamos llegando a tener estas canciones y yo. Porque cuando toca enjuagar, se escucha cómo corre el agua y se escapa por el desagüe y, al mismo tiempo, suena La duda o Cuando cierres, acompañándome con su fluidez.

No sé muy bien cómo clasificar este disco, porque no le encuentro un estilo claramente definido. Cada canción parece independiente, conectada con las demás por la voz y el hilo conductor de historias personales, de sentimientos comunes que nos hacen partícipes y cómplices de lo que están cantando. A pesar de todo, creo que esta mezcla es muy positiva, sobre todo porque se presenta de forma alternativa y no en bloque. Así me da tiempo a fregar y enjuagar perfectamente.
Gracias, Juan Luis Pineda, Alejandro Luque y David León, por estas Coordenadas tan bien orientadas.
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