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BALCONES ABIERTOS

Sexejercicios para adelgazar

Sexejercicios para adelgazar

Teniendo en cuenta que entre mi consorte y yo sumamos casi doscientos kilos de carne fresca (no en el frigorífico, sino entre lorzas, curvas de la felicidad y michelines), celebramos por todo lo alto la publicación del libro Sexejercicios para perder esos kilos de más. Yo ya estoy con el tema de la operación bikini a muerte:
brócolis, pollo a la plancha y cremas inútiles contra la celulitis que tengo
incrustada desde que hice la primera comunión o antes. Así que con toda mi buena disposición, empecé a leer el libro, a ver si aquí encontrábamos la solución para perder los quince o veinte kilos de más que tenemos cada uno. En cuanto que le eché un vistazo al índice, comenzaron mis sospechas. Términos como streaptease aeróbico, misionero antimichelín, felación glúteo-abdominal, cuchara abdominal, sentadillas en equilibrio, 69 acrobático, sex in the air o desafío dip me hacían pestañear sin descanso y aproximarme al texto con mis ojos cuarentones a ver si es que yo no estaba leyendo bien.
El principio del libro apuntaba maneras, dando siete razones para empezar la dieta del sexo: no te gusta hacer dieta, no te gusta hacer ejercicio, quieres adelgazar, quieres ponerte en forma, quieres dar un toque picante a tu vida sexual, quieres que sea memorable y quieres pasártelo bien. El tema de los preliminares tampoco estaba mal: recoger el piso, cambiar toallas y sábanas, fregar el suelo…vamos,  lo que hago todos los días a toda pastilla. Según el libro, realizando todas estas tareas previas al acto sexual, se consumen unas 600 calorías. Entonces…¿por qué sigo yo estando tan gorda? Seguramente será porque ni corto el césped ni arranco las malas hierbas del jardín, que es en lo que se gasta más. Así que el próximo día sin falta me pongo como las locas a arrancar todos los hierbajos que me encuentre  por el parque infantil, porque como espere a tener casa con jardín para quemar las setecientas calorías que se queman arreglándolo, me muero gorda y con la tijera de podar intacta.

El siguiente apartado trata el tema de cómo quemar calorías mientras vas a la casa de tu amante. Lo normal sería ir andando, digo yo, o en coche o en autobús. Sin embargo, nunca había pensado que de una casa a otra se pudiese ir haciendo gimnasia por el camino: cogiendo por las calles cuesta arriba, subiendo y bajando varias veces los escalones que te encuentres, dando saltos con una muleta, con patines, con zancos saltadores… menos mal que yo ya vivo con mi compadre desde hace tiempo, porque la verdad es que no me imagino atravesando el pueblo a saltitos, haciendo tijeritas con las piernas y moviendo los brazos emulando el vuelo de la golondrina. Calorías seguro que se queman, pero también es verdad que aunque el amor sea ciego, los vecinos no. Y a una todavía le queda una mijita de dignidad. Total, que esta parte, junto con la del jardín, he tenido que saltármela por problemas técnicos, de manera que ya tengo unas seiscientas calorías acumuladas que no puedo perder con el método este. Pero no nos desanimemos, vayamos a los preparativos, a los juegos de seducción, eso parece interesante. Yo, cuando era joven, hacía aerobic, así que lo mismo tengo alguna posibilidad todavía de realizar el streaptease aeróbico. Lo primero que dice es que hay que preparar una ropa erótica, de sirvienta sexy, de braguitas con frufrú (que no sé ni lo que es) y corsé, con tacones…Bueno, yo podría buscar la ropa de las pornochachas, del carnaval de 1997, o ponerme el delantal de hacer la paella sin nada debajo o cualquier cosa de esas, pero lo de ponerme tacones…es que no tengo. Me pondré las babuchas. En fin, sigamos adelante. La música, la iluminación y las posturas básicas. Dice el libro: “apoya las manos en una superficie dura (no especifica cuál), dibuja un 8 con las caderas, pon las manos en tus caderas, flexiona ligeramente las piernas y desciende poco a poco hasta quedar en cuclillas”. Esto está chupado porque es lo mismo que hacía con la matrona en las clases de preparación al parto. Así que adelante: “Agarra con las manos una barra horizontal o vertical (tampoco especifica cuál) y mueve las caderas en círculos como si estuvieras limpiando la pantalla de la tele con el trasero”. Vamos, que me ponga la mopa en el culo y le saque brillo a los muebles de camino. Pues esto genial, porque siempre voy fatal de tiempo. El resto de los movimientos que describe los veo un poco difíciles para mí. La verdad es que hay que tener en cuenta que me cuesta mucho abrocharme los zapatos con el flotador que tengo en la barriga y si hablamos de levantarme del suelo una vez me he sentado o agachado… ni te cuento las veces que he nombrado yo la grúa del Pontoco y el trabajo que yo le daría a ese hombre si me levantase cada vez que me hace falta. Mejor pasamos a lo que son los sexejercicios en sí, porque está visto que ni arreglando el jardín, ni revoloteando de casa en casa ni con un streaptease raro voy a quemar yo las calorías que me sobran. Vayamos al grano: con el 69 se ejercitan los músculos faciales, pero yo la cara tampoco la tengo tan gorda; que te hagan un cunnilingus mientras abres y cierras las piernas para fortalecer los glúteos; que lo hagas en una hamaca, balancín, columpio o trapecio para favorecer el balanceo de las caderas, preguntaré en el chino, a ver si tienen algo que aguante 200 kilos en movimiento; que él haga abdominales mientras disfruta de su felación, lo malo es que se le escape un aire, que es muy probable; que hagas el pino puente a la vez que te penetran suavemente, eso yo no sé cómo se hace. Todo esto, además, tienes que cronometrarlo, para realizar la serie completa antes de la eyaculación o del orgasmo y perder las calorías calculadas, si no… no vale.

Total, que mi esposo y yo hemos optado por darnos un baño relajante mientras que el niño duerme. Lo malo es que con la bañera de medio metro de ancho, meternos los dos ha sido misión imposible. Ha ocurrido lo mismo que pasó el día que Falete se tiró a la piscina. Ha empezado a salirse el agua de la bañera por todas partes. Él se ha clavado el grifo en la espalda, me ha dado con la mano en la cara y le ha faltado poco para saltarme un ojo. El niño se ha despertado con el jaleo y se ha puesto a llorar. Yo, al intentar levantarme para coger al niño, me he resbalado con el aceite jonhson que tenía en la mano para juntárselo a él por el pecho, me he caído sobre su dedo gordo del pié y casi me hago yo misma una penetración anal en toda regla. Hemos consolado al niño como hemos podido, mientras recogíamos el agua y el aceite que se había extendido por todas partes. Cuando todo ha vuelto a la normalidad, hemos mirado un apéndice de recetas que trae el libro, para recuperar fuerzas. El elixir de muira puana tiene buena pinta. La muira puana es la corteza de un árbol del bosque ecuatorial brasileño que utilizan los pueblos del Amazonas para tratar la impotencia y estimular la libido. Lo malo es que en el lidl no la venden y lo de ir al bosque ecuatorial a coger las cortezas… nos pilla un poco a contramano. Así que nos hemos puesto una tapita de queso y salchichón con picos, que no tiene nada que envidiarle a la comida de los pueblos del Amazonas, y nos hemos metido en la cama. Él se ha puesto inmediatamente a respirar fuerte y yo a pensar qué hago mañana de comer.Al final y definitivamente, yo creo que la pechuga de pollo a la plancha y la ensalada tampoco están tan mal.Feliz operación bikini a todas.

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2 comentarios

Frank del Cerro -

Niña, follar es sagrado. Eso no se toca, ni se mete ahí el tema de dietas y ejercicio. Aunque bueno, entiendo que cuando se está en pareja desde hace tiempo cualquier excusa es buena. Muy divertido, si fueras americana con un libro en ese tono te podrías comprar una casa con jardín.

El partenaires -

Cualquier parecido con la realidad es pura ficción. Esta mujer mía, como buena escritora, coge de aquí y de allá, y mezcla experiencia y verosimilitud, como los buenos monologuistas. ¿Pero por qué revelar aquí y ahora el truco del mago? "Aguafiestas", clamará su público fiel. Ea, pues me callo y sólo diré, bajo tortura, y empapa,a los más allegados la parte qué es cierta (poca, poca) la que es ficción plausible (el resto). Cibersaludos, mio amore.
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