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BALCONES ABIERTOS

Diseño de interiores

Diseño de interiores

Hace poco cayó en mis manos una de estas revistas de
cuarentonas que tratan temas de máximo interés, como el tipo de camisas que disimulan las cartucheras, las propiedades del pepino, la dieta de moda o cómo combatir los efectos de la menopausia. Yo me distraigo mucho cada vez que me siento un rato con las piernas en alto para reposar las varices y paso página tras página, de esa manera tan cómoda, tan lenta, recreándome en esos textos tan alejados de los que aparecen en los libros de Zicec,  los de neuroeducación, pedagogía e incluso en las recetas de cocina de la termomix.

Dejar atrás el cerebro para enfrascarte en fotografías grandes enmarcadas por letras inmensas que solo dejan espacio para cuatro líneas redactadas con un lenguaje tan sencillo que podría utilizarse en la cartilla que usa mi hijo para aprender a leer es un ejercicio de desconexión que todos deberíamos hacer por lo menos una vez a la semana.

Andaba yo enfrascada en los trucos para bajar el nivel de colesterol, para aumentar el tamaño de las pestañas, reducir la piel de naranja…lo típico, cuando aparece de pronto ante mis ojos un espacio que se titula Diseño de interiores. Sin embargo, no aparecían cortinas, distribución de muebles ni dormitorios infantiles por ninguna parte. Un poco extrañada por la fotografía de una mujer enseñando sus partes íntimas, me detuve algo más en la lectura: “El paso del tiempo modifica el aspecto de tu zona íntima. ¡Que no te mine la autoestima! La medicina estética genital llega en nuestra ayuda para rejuvenecer allí donde lo necesitas”.

¿Cómooooo? ¿Encima de las patas de gallo, los kilos de más,
la celulitis, las varices y la flacidez de mis carnes también tengo que mirarme a ver si al cumplir los cuarenta se me ha modificado el aspecto de mi zona íntima para contratar a alguien que me ayude con el diseño de mis interiores?
Pues parece que sí. Pero, tranquila, que no te mine la moral. Solo es otra
cosita más. Además de poder mejorar tu aspecto con una liposucción, un lifting o unas prótesis en las mamas, tú puedes ser mucho más bella y sentirte muchísimo mejor y más joven si te haces de camino una clitoplastia, una liposucción en el pubis, un blanqueamiento genital o un rejuvenecimiento vaginal. Es totalmente comprensible que tras una dura jornada de trabajo, lidiar con el mercadona, los tres niños y la familia política, una llegue a su casa, se quite la faja, los tacones y el maquillaje, se siente donde pille, se ponga a mirarse los bajos y se deprima o se sienta acomplejada porque sus labios mayores son más grandes que los de su hermana o tiene el clítoris más desarrollado que el de su compañera de curro. También puede pasar en otras ocasiones, que en vez de tumbarte en el sofá a ver una peli en estado zombi, te pongas a darle vueltas a la cabeza porque has acumulado grasa en el pubis, se
te ha oscurecido el boquete del ano o tu capuchón clitoriano no es el que era.
A mí me pasa constantemente, es totalmente normal.  Menos mal, que gracias a artículos como este, una se entera de que se le puede hacer una reconstrucción del monte de Venus, un engrosamiento del punto g, un peeling químico en los labios menores, ponerte inyecciónes de un ácido para eliminar la sudoración de tu vagina y hacerte, por decirlo de cualquier forma, un resurfacing genital, eliminando tu epitelio para
renovar su aspecto con láser y terminar con un blanqueamiento de la zona con unos líquidos novísimos que ya los quisieran los del Vitaldent para ellos.

Tras leer toda la información, me he quedado muco más tranquila, porque con la pereza que da mover los muebles, ponerse a redecorar las habitaciones o cambiarle la funda al sofá…meterse en un quirófano, que te den un chute de anestesia general y te reestructuren el conejo, la verdad es que suena hasta menos estresante de lo que yo me esperaba.

En fin, una vez procesados todos los datos y digerido lo que
significa que yo me tenga que sentir acomplejada, desanimada y con la
autoestima baja por tener el mejillón oscurecido, el diámetro del ojete unos
milímetros más ensanchado que la media europea, el totete gordito y los labios mayores asimétricos respecto a los menores, me puse a pensar si este tipo de cirugía existiría también en el género masculino. No sé. Lo mismo ellos, en un arrebato de envidia mítica a la raza que se lleva la palma sexualmente, corrían a ennegrecerse el pene químicamente. Quizás es más frecuente de lo que yo pienso que los varones comparen su circunferencia trasera en los vestuarios del gimnasio para ver quién la tiene más grande, como se rumorea que hacen con otras partes de su cuerpo. Quizás, de vez en cuando, se sienten hundidos porque su escroto está acumulando grasa o se vienen abajo si a su glande le sale
alguna estría o la fuerza de la gravedad atrae con todas sus fuerzas a uno de los inseparables y al otro no. Podría ser que ellos recurriesen a las inyecciones de ácido hialurónico para rejuvenecer el aspecto y otorgarle más frescura y movimiento a su pene, o que se insertasen colágeno en las partes colgonas para tensar el tejido y poder ponerse a pensar en otras cosas, conciliar el sueño y recuperar su vida normal, la de antes, cuando todo estaba en su sitio y el mundo genital era perfecto.

De modo que me he puesto a investigar sobre el tipo de tratamientos que los cirujanos ofrecían a los varones para la redecoración y el adecentamiento de sus espacios interiores. Y he aquí lo encontrado:

Primera opción: alargar el pene

Segunda opción: engrosar el pene

Tercera opción: alargar y engrosar el pene

Yo tenía pensado escribir aquí una conclusión, alguna frase
especial que comparase las mil y una opciones que tenemos nosotras con las tres operaciones básicas de ellos. Pero, la verdad, no me siento con fuerzas para romper el mito de lo complicadas que somos. Si a alguien se le ocurre, que lo escriba aquí sin compromiso ninguno. Un abrazo a todas, independientemente de la medida, grosor, caída y orientación de vuestro clítoris.



 

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1 comentario

Ana López Segovia -

Ayyyyyyyyy, Almudena... ¿Cómo vamos a hacer para conseguir ser todo lo perfectas que quisiéramos ser? ¡Qué carrera tan inútil, qué tiempo tan perdido! Echa una cervecita, por favor...
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